dietas cetogenicas

Dietas cetogénicas

Las dietas cetogénicas son aquellas en que el consumo de glúcidos es mínimo o inexistente. Están basadas en la teoría de que si no se consumen glúcidos, no se ingieren muchas calorías y, por tanto, el organismo se ve obligado a gastar las proteínas ingeridas (las proteínas tienen bajo nivel energético), y después, el organismo consume las reservas de grasas. Como teoría no esta mal, pero la práctica es totalmente diferente y es porque no se tienen en cuenta ciertos acontecimientos que ocurren en el organismo, es decir, las dietas cetogénicas se utilizan por ignorancia.
El organismo al verse privado de la ingesta de glúcidos, consume en primer lugar el glucógeno que se encuentra en el hígado, para poder alimentar a todas las células y, sobretodo, al cerebro. Las proteínas que se consumen con la dieta cetogénica es metabolizada en energía, pero con un agravante, el organismo también utiliza las proteínas que ya contiene el cuerpo, además de consumir el glucógeno muscular. En el caso de que la proteína no fuese de gran valor biológico, todo esto se magnifica, es decir, resulta ser una mayor agresión al organismo.
De esta manera, tenemos, que el peso que se pierde realmente esta compuesto de agua retenida, glucógeno, proteína (masa muscular) y, por último, puede ser que el organismo consuma algo de reservas de grasa. Todo esto sucede en el organismo en el caso de que la dieta cetogénica no tenga mucha duración.

En el caso de que la dieta cetogénica sea prolongada, los riesgos son diferentes y los resultados también. La pérdida de grasa a través de la orina es real, pero el problema reside en que todos los tejidos tienen un exceso de cuerpos cetónicos, convirtiéndose en un peligro para la supervivencia. La grasa o cuerpos cetónicos expulsados por la orina, no ha sido utilizada como energía, lo cual es una gran ventaja, pero este resultado no es tan maravilloso como cabría esperar, es más bien limitado. Otra de las ventajas que tiene la dieta cetogénica, es que con el fenómeno de la cetosis (cuerpos cetónicos en sangre y tejidos) se reduce considerablemente el apetito, pero esto también tiene sus consecuencia adversas, como son las naúseas y las jaquecas. Por otra parte, con la cetosis se produce otro fenómeno llamado acidosis, que consiste en la acidez de la sangre. La gran cantidad de cuerpos cetónicos en la sangre produce otra gran cantidad de ácido acetoacético y ácido 3-hidroxi-butírico. Al aumentar los niveles de ácidos en la sangre se descompensan los niveles normales de bicarbonato y, por ello, el organismo pierde facultades de control sobre la acidez de la sangre. Para evitar este problema, el organismo necesita iones negativos que extrae de otras fuentes de recursos, como podrían ser los huesos.
Por otra parte, la cetosis impide la generación de calor del tejido adiposo marrón, lo cual significa que estamos disminuyendo el consumo energético o, dicho de otra manera, disminuyendo el metabolismo. Esto último es algo que no nos interesa, pues, si estamos realizando una dieta siempre nos interesará más mantener o aumentar el gasto metabólico.

Para que nos entendamos todos, cuando el organismo produce niveles altos de cuerpos cetónicos, ocasiona malestra general, irritabilidad y mal aliento. Pero si el nivel de cuerpos cetónicos sobrepasa el límite permitido, puede producir un coma y la muerte. No tenemos que olvidar que los cuerpos cetónicos son un tóxico producido por el propio organismo.
En las dietas cetogénicas se ingiere gran cantidad de proteínas, como ya hemos mencionado, además de lípidos. Pero al producirse el fenómeno de la acidosis, el organismo necesita generar gran cantidad de amonio para contrarrestar a la acidosis, con lo cual, la proteína ingerida no solo se consume como nutriente energético, sino que también para producir amonio. El amonio para ser producido necesita nitrógeno, este componente es suministrado por la proteína ingerida y la propia del organismo. Esta es la razón, por la cual, cuando la dieta cetogénica es prolongada en el tiempo obliga al organismo no solo a consumir la proteína ingerida sino que también la proteína propia y, se pierde masa muscular.

Hoy en día, las dietas cetogénicas no suelen ser recomendadas por ningún nutricionista, pues los beneficios no son tales sí los comparamos con los beneficios que nos puede aportar una buena dieta hipocalórica combinada con el ejercicio físico.
Más bien, las dietas cetogénicas son vendidas como dietas milagrosas por charlatanes y amantes del dinero fácil, pues el hecho de que se pierda algo de peso rápidamente da pie a que este tipo de dieta siga existiendo y sobreviviendo. Pero como ya hemos dicho anteriormente, el peso que pierde al inicio de la dieta no es tanto de reservas de grasas, sino más bien, de agua, glucosa del hígado y masa muscular. Es un tipo de dieta, que prolongada en el tiempo, se puede llegar a convertir en un serio problema para la supervivencia del organismo.