vitaminas liposolubres

Las vitaminas liposolubres

Las vitaminas A, D, E, K, son las 4 vitaminas que integran el grupo de las vitaminas liposolubres. Recordemos que éstas vitaminas son las solubres en grasa y, por lo tanto, el organismo es capaz de almacenarlas durante bastante tiempo en espera de poder o necesitar utilizarlas. Por consiguiente, este es un dato a tener muy en cuenta, porque en el caso de que tomemos suplementos vitamínicos y minerales, las vitaminas liposolubres almacenadas en nuestro organismo, podrían contribuir a convertir las nuevas vitaminas ingeridas en tóxicos, lo cual puede resultar peligro para nuestra salud. Lo recomendable, en todos los casos, es consultar un médico, pero si no se hace, se tiene que saber, que no es muy aconsejable consumir los suplementos vitamínicos durante un elevado espacio de tiempo. Consumirlos en las épocas de más frio, en los momentos de cansacio, debilidad, etc, y después dejar de tomarlas durante unos meses, sería lo más aconsejable. Tenemos que tener en cuenta, que los alimentos ya incluyen las vitaminas y los minerales como nutrientes.


La vitamina A o retinol y los carotenoides


Si se consume beta-caroteno, se elimina prácticamente todo el riesgo de toxicidad de la vitamina A. El organismo utiliza el beta-caroteno para producir vitamina A, pero, aunque se consuman grandes cantidades de beta-caroteno, el organismo solamente metaboliza una pequeña parte, de esta forma se elimina el riesgo de intoxicación y la vitamina A deja de ser una preocupación o problema.
La vitamina A se utiliza para deficiencia visuales nocturnas, es decir, para cuando nuestros ojos no se acostumbran a la oscuridad. La vitamina A contribuye en la elaboración de la rodopsina, que es un pigmento que nos ayuda a ver de noche. Incluso, puede beneficiar a las personas que padecen glaucoma. También, es muy eficaz para los transtornos de la piel, incluso reforzando la piel para evitar lesiones e infecciones bacterianas. Además, ayuda a generar células sanas,con lo que reduce las posibilidades de contraer cáncer, en el supuesto que se estén tomando sustancias cancerígenas (tabaco y alcohol). Refuerza la barrera celular epitelial, con lo que mejora el sistema inmunológico, asimismo, protege contra ataques de bacterias, virus y parasitárias. Se usa bajo prescripción médica dosis elevadas, para combatir enfermedades como la varicela y la neumonía, éstas dosis elevadas solamente se administran durante un periodo de tiempo muy corto.
El retinol o vitamina A se puede encontrar en alimentos de origen animal, como: el pescado, la carne, los huevos, quesos, leche, entre otros. Aquí es importante decir que, no es lo mismo los carotenoides que la vitamina A. Los carotenoides se consiguen en fuentes de alimentos de origen vegetal, pues las planta generan esta sustancia para combatir a los radicales libres propios, dichas fuentes son: las frutas, zanahorias, espinacas, entre otros muchos.
Para mejorar la absorción del retinol, es conveniente ingerirlo con aceites y grasas.
Por el contrario, los antiácidos, la colestiramina y la ausencia de zinc, pueden disminuir la absorción y aumentar la pérdida de nuestro organismo.
Es aconsejable tomar algún suplemento con vitamina A en los casos que se padezcan: dificultad de visión nocturna, rechazo a la luz, falta de esmalte dental en niños, ojos secos, ojos nublados, piel seca y escamosa, tendencia a las infecciones y retraso de crecimiento infantil.
La ingesta no debería pasar de 9000 mcg en los hombres, y de 7500 mcg en las mujeres, diarios en ambos. Las mujeres embarazadas no deberían superar los 3000 mcg diarios
Nota: Ya hemos dicho que no es lo mismo retinol o vitamina A que todos los carotenoides. La función en nuestro organismo es muy diferente. Si bien es cierto que el uso del beta-caroteno sustituye a la ingesta del retinol, lo que no es cierto es que el beta-carotenol tenga las mismas propiedades como tal. El uso masivo y continuado de beta-caroteno en los fumadores crónicos, incrementa el riesgo de padecer un temible y doloroso cáncer de pulmón ìOJITO con lo que hacemos! Primero al médico y después a tomar el suplemento, en caso de ser fumadores apasionados y espoleados por la sociedad cruel que nos persigue. Si, además, se consume alcohol, el riesgo aumenta para el mismo tipo de cáncer.
Las dosis elevadas llevan a la toxicidad del retinol, en cuyo caso, se pueden padecer patologías hepáticas, caída de cabello, naúseas, jaquecas y visión doble.

Además del beta-caroteno, existen otros carotenoides, que son : los alfa, criptoxantina, licopeno, zeaxantina y la luteína. Las zanahorias nos pueden suministrar alfa-carotenos y beta-carotenos. Las espinacas y la col, nos suministra la luteína. Los tomates, licopeno. Las naranjas, criptoxantina. Los cítricos, las acelgas, las algas, nos pueden suministrar zeaxantina.
El beta-caroteno Como todos los demás carotenoides, es un antioxidante. Pero funciona mejor conjuntamente con otros antioxidantes, como la vitamina E y el mineral selenio. Como ya hemos dicho, el organismo humano es capaz de metabolizarlo y convertirlo en retinol o vitamina A. Elimina un radical libre llamado "oxígeno singulete". Incrementa la capacidad pulmonar, con la edad y el tabaco, se pierde capacidad de recoger oxígeno con los pulmones. Las personas que han dejado de fumar se pueden beneficiar y tener menos riesgo de contraer un cáncer de pulmón si toman beta-caroteno. Los que sigan fumando no, el riesgo aumenta, sobretodo, si se consumen bebidas alcohólicas. El beta-caroteno contribuye positivamente a proteger la piel de los rayos solares, la radiación ultravioleta.
El licopeno Las asociaciones licopeno/beta-caroteno disminuyen el riesgo de contraer el cáncer de próstata.
La luteína Las asociaciones luteína/zeaxantina, también disminuyen el riesgo de contraer cáncer de próstata. Además, dicha asociación de luteína/zeaxantina pueden reducir el riesgo de sufrir degeneración macular, lo que hacen es flitrar las partículas luminosas como si de unas gafas de sol se tratara. La luteína por si sola, puede disminuir la degeneración macular pero no revertirla. Además, el organismo humano es capaz de transformar una pequeña cantidad de luteína en zeaxantina.


La vitamina D


También conocida como colecalciferol, calciferol o ergosterol, esta vitamina resulta vital para la absorción del calcio, favoreciendo la formación ósea. Los lactantes tienen riesgo de tener patologías óseas si la madre tiene una deficiencia nutricional, este riesgo se elimina ingiriendo cualquier suplemento vitamínico que incluya la vitamina D. Asimismo, paseando durante unos 20 minutos, los rayos solares o rayos ultravioletas, ayudan a nuestro organismo a generar esta vitamina. También resulta beneficiosa en casos de osteoartritis y osteoporosis. En el caso de la osteoporosis, se combina con la ingesta adicional del mineral del calcio, con ello se consigue disminuir los riesgos de fracturas de huesos en personas de avanzada edad. Las personas que sufran el transtorno crónico de la piel llamado psoriasis, pueden aliviar los síntomas y sentir una mejoría. Resulta eficaz en la prevención de la periodontitis.
Las fuentes de alimentos que nos pueden suministrar la vitamina A son : bacalao, pescado azul, salmón, huevos, queso, entre otros muchos. El aceite de bacalao, se extrae del hígado de dicho pescado, y contiene una gran cantidad de vitaminas, entre ellas la vitamina A. En la actualidad, el aceite de bacalao se comercializa con diferentes sabores, lo explico porque antiguamente se les daba mucho a los niños pero tenía un sabor muy desagradable.
Se recomienda una ingesta diaria de entre 10 y 25 mcg.
Los síntomas que nos pueden indicar una falta de vitamina D son : raquitismo, deformación ósea, osteomalacia, dolor óseo en general o localizado, retraso del crecimiento en los niños y el estreñimiento.
Tanto el fármaco colestiramina como los aceites minerales, perjudican la absorción de la vitamina D.


La vitamina E


También conocida como alfa-tocoferol , beta-tocoferol, gamma--tocoferol y delta-tocoferol. Es el antioxidante por excelencia, repara la membrana celular. La vitamina E reduce considerablemente el riesgo de padecer afecciones cardíacas y los ataques de corazón, incluso para pacientes con patologías descritas, resulta positivo incrementar o administrar un suplemento de vitamina E.
El LDL (el colesterol perjudicial) es necesario para el transporte de la vitamina E y de los carotenoides por la sangre. Cuando se tiene un déficit de vitamina E, es cuando el LDL actúa oxidándose y fijándose en las paredes de los vasos sanguineos. Aquí es donde el colesterol se convierte en peligroso, porque hace disminuir y limita el flujo sanguineo. La vitamina E lo que hace es impedir que las LDL se oxiden. Del mismo modo que la vitamina E disminuye el riesgo coronario, también ayuda en los casos de impotencia cuando el problema es cardiovascular. De hecho, cualquier enfermedad causada o complicada por un cuadro cardiovascular negativo, tiene mejoría ostensible, porque la vitamina E hace que el flujo sanguineo mejore.
Se utiliza terapéuticamente para combatir la infertilidad. También se usa en terapia contra el alzheimer, pues según los últimos estudios, ralentizan el progreso de esta terrible enfermedad. Se desconoce todavía si puede ayudar a evitarla, pero se están realizando estudios serios en este sentido. La vitamina E al reforzar y rejuvener las membranas celulares reducen el daño que pueden ocasionar los radicales libres en las personas de cierta edad, por esto, ralentiza el alzheimer.
El ejercicio físico provoca que el organismo genere más radicales libres. Con la ingesta de la vitamina E se evita y reduce el cansancio. Además, se utiliza para reforzar el sistema inmunológico, preveniendo las infecciones. Puede prevenir el cáncer de útero y de púlmon.
Es muy interesante combinar la ingesta de la vitamina E con la del selenio, pues se aumenta su efectividad.
Los alimentos que nos pueden suministrar esta vitamina son : los frutos secos, el aceite de girasol, las pipas de girasol, batatas, entre otros muchos.
Tanto la vitamina C como el selenio, aumenta la absorción de la vitamina E.
Por el contrario, las píldoras anticonceptivas, las grasas y la colestiramina disminuyen la absorción. Los minerales como el hierro, cobre y manganeso, administrados o contenidos en el organismo, reducen los niveles de la vitamina E.
Los síntomas que nos pueden indicar una necesidad de la vitamina E son : agotamiento, los moratones en la piel, mala cicatrización de las heridas, falta de deseo sexual, esterilidad y pérdida muscular.
La ingesta recomendada por algunos especialistas es de 100 mg, otros recomiendan superar esta cantidad sin llegar a los 800 mg diarios. Para la terapia se utilizan los 1000 mg diarios. Se tiene que tener en cuenta un detalle muy importante. La vitamina E se comercializa con alguno de los nombres arriba citados, pero también se comercializa su variante sintética. La vitamina E sintética tiene el nombre de dl-alfa-tocoferol. Siempre lleva delante, por obligación del ente sanitario, la sigla dl, que significa sintético. La vitamina E sintética es bastante mala, no tiene ni mucho menos el potencial que la vitamina E natural, tenemos que huir de ella. La diferencia está en casi un 40% de actividad entre una y otra.


La vitamina K


También conocida como fitomenadiona o filoquinona. Esta vitamina, quizás, no sea tan versátil como otras, pero tiene una propiedades extraordinarias. Por ejemplo, sin la vitamina K, las plaquetas no fabricarían el coagulante que cierra las heridas, con lo que ello significa. Otro ejemplo, es primordial en los primeros meses de vida porque ayudan en la formación ósea. La vitamina K es usada por el organismo para fijar los cuerpos de carboxilo en la osteocalcina. La osteocalcina es una proteína necesaria, que esta implicada en la formación y desarrollo óseo. Se puede decir, que la vitamina K refuerza nuestro esqueleto en general, siendo de gran interés para prevenir y mejorar patologías como la osteoporosis. Además, la vitamina K hace disminuir el flujo menstrual, si éste es abundante.
Sin embargo, esta vitamina ingerida en exceso puede ser peligrosa. Puede causar daños hepáticos y destruir los glóbulos rojos.
Este nutriente lo podemos encontrar en los siguientes alimentos : en el repollo, el brócoli, las coles de bruselas, en la yema del huevo, aceite de pescado, entre otros muchos.
Las señales o síntomas que nos pueden indicar una falta de vitamina K son : las hemorragias frecuentes y duraderas y las diarreas excesivas.
Los yogures facilitan la elaboración de la vitamina K, ya que nuestro organismo es capaz de elaborarla en el colon, las bacterias de los yogures son las necesarias para este proceso. También podemos ingerirla a través de los alimentos y de los suplementos vitamínicos.
Por contra, los factores que impiden o disminuyen la absorción de la vitamina K son : los antibióticos, la aspirina y la colestiramina. Las dos últimas disminuyen la absorción. La primera, destruye las bacterias necesarias para que el organismo puede elaborar por si mismo la vitamina.
En teoría no es necesario realizar ningún aporte extraordinario de esta vitamina, ya que el organismo la elabora en el colon, y además, la podemos conseguir con los alimentos diarios. Aún así, la cantidad necesaria para el organismo se sitúa entre 60 y 80 mcg, una cantidad bastante baja.